Las rápidas caídas en los mercados de valores durante este año impulsaron numerosos informes sobre la alta rentabilidad de los fondos ESG durante este período de bajas rentabilidades. Para nosotros, esto refleja la durabilidad y la atracción de empresas con buen gobierno corporativo, así como la participación continua de la inversión responsable dentro de los flujos de capital generales. Sin duda los resultados se vieron favorecidos por la desastrosa rentabilidad del sector energético tradicional ante la caída del precio del petróleo, sector evitado hasta por los fondos con el más leve tinte verde. Sin embargo, aun excluyendo este impacto, la tendencia a un rendimiento superior de las empresas con una cultura sólida y responsable no debería haber sido una sorpresa.

Un informe reciente de Grant Thornton muestra la fuerte correlación positiva entre rentabilidad y buen gobierno corporativo. Dicho informe abarca las empresas constituyentes de los ex fondos de inversión del FTSE 350 durante un período de 10 años, y los resultados son convincentes. Uno de los elementos más notables es la correlación extremadamente alta entre un sólido gobierno corporativo y la generación de flujo de caja. Nuevamente, en nuestra opinión, esto no fue una sorpresa y explica por qué la mayoría de los inversores a largo plazo prestan tanta atención al carácter y comportamiento de los equipos de gestión. La correlación es alta porque el primero es un impulsor importante del segundo. Los equipos de gestión no solo establecen las políticas de procedimiento de una empresa, sino que también establecen la razón de ser de la organización. La cultura corporativa comienza con la dirección y permea a toda la empresa.

Si bien creemos que todo esto es ampliamente aceptado, choca ligeramente con otra observación. Como inversores, siempre nos han atraído las empresas con una significativa propiedad familiar. En general, nuestras experiencias aquí han sido muy positivas y nuestro enfoque a largo plazo, por lo general, se alinea bien con el del accionista mayoritario. Muchas de estas empresas obtienen alta puntuación en términos de estrategia, inversión interna tanto en maquinaria como en personal, así como flexibilidad y creatividad.

Sin embargo, no es raro encontrar resultados pobres en algunas áreas de gobierno corporativo, como por ejemplo en la proporción de mujeres en los directorios y la verdadera independencia e influencia de los directores no ejecutivos. Además, las empresas familiares también pueden estar menos inclinadas a considerar problemas sociales más amplios si esto pudiese tener un impacto en sus propios resultados. La literatura académica es algo mixta al respecto, pero en 2015 Rees & Rodionova (1) concluyeron que “cuando se trata de inversiones que fomentan el bien social pero no garantizan retornos financieros, las familias tienden a actuar como maximizadoras de riqueza financiera y tienden a obstaculizar tales gastos”.

Si esto es correcto, ¿cómo cuadramos este círculo? Si un gobierno corporativo sólido y demostrable es un factor clave en la rentabilidad a largo plazo y las empresas familiares no necesariamente sobresalen aquí, ¿por qué siguen obteniendo mejores resultados? Creo que la respuesta es simplemente que se preocupan mas por el futuro de la empresa. Para que una empresa continúe produciendo buenos resultados durante muchos años, necesita inversión y orientación. La empresa familiar lo sabe muy bien, pero les importa menos proveerlos al mundo exterior. El enfoque del mercado de capitales en el buen gobierno corporativo es prevenir un comportamiento deficiente que, en última instancia, seria costoso para los accionistas. Un director ejecutivo de carrera que se incorpora a una nueva empresa podría estar más preocupado por sus propios intereses durante los próximos años que por dirigir la empresa hacia la próxima década. Por lo tanto, el escrutinio externo es una fuerza poderosa para limitar este comportamiento. Los directores no ejecutivos tienen un papel crucial que desempeñar aquí al mantener el enfoque de la administración en todos partes interesadas y la dirección de una alineación de intereses.

¿Qué hacer? En última instancia, si una familia mantiene el control de una empresa, es muy difícil para las minorías accionistas forzar el cambio en estas áreas, pero pueden ejercer presión. Obviamente, a medida que más capital social esté en manos de inversores conocedores de ESG, las empresas que obtengan una puntuación baja en estas áreas probablemente se enfrentarán a una disminución de interés por parte de inversores y el precio de su acción se verá afectado.

Esta tendencia pasiva es ciertamente útil, pero también es lenta. Aquí es cuando el diálogo se vuelve muy importante. Incluso los accionistas minoritarios podrían llegar a impulsar cambios si fueran capaces de expresar sus puntos de vista y respaldarlos con pruebas. A veces, las empresas familiares con mejor rentabilidad también necesitan un empujoncito en la dirección correcta. Unir los beneficios de un gobierno corporativo sólido con el enfoque familiar típico en la longevidad de los flujos de efectivo es una combinación poderosa para el inversor a largo plazo.


(1) Rees, W., & Rodionova, T. (2015). The Influence of Family Ownership on Corporate Social Responsibility: An International Analysis of Publicly Listed Companies. Corporate Governance: an International Review. 10.1111/corg.12086